Nota critica publicada el 17 de abril de 2026 ( en LinkedIn (enlace)
Hablamos del sofisma (lo que es) de una palabra significado (lo que entendemos) y de alquilen que habla: un Sofisma / que es un argumento o razonamiento expuesto de alguna forma al otro... pero falso en sus fundamentos que no son-ahí, luego formulado con la intención de engañar o confundir al que se considera por frente: interlocutor. En términos generales, sofisma, puede referirse a cualquier razonamiento erróneo, pero en lógica, un sofisma se refiere específicamente a aquellos razonamientos que parecen antes de ser pensado: correctos , pero en realidad no lo son, depuse cuando los pensamos, analizando aquello de forma propia. El sofisma puede verse como un silogismo viciado, es decir, una exposición de premisas que pueden parecer-nos verdaderas y luego ser directamente falsas. El propósito de un sofisma es suele ser promoverse : de lo que no es lo propio siendo de uno: antes de él estando de lo mismo del otro (que parece lo propio) y mentir / para defender la posición (como necesidad social) a toda costa y mas allá todavía incluso siendo capar de confundir, o engañar mintiendo directamente al interlocutor.
Y "De la necesidad como categoría social, y la «pulsión» (impulso - natural) está contenida dentro de ella. Pero los momentos social y natural de la necesidad no se pueden separar entre sí (secundario y primario) para elaborar una jerarquía (racional) de las satisfacciones. La distinción entre necesidades superficiales y necesidades profundas es una apariencia ilusoria surgida socialmente. Las denominadas necesidades superficiales reflejan el proceso de trabajo que convierte a los hombres en «apéndices de las máquinas» y los obliga a reducirse a la reproducción de la mercancía para lo otros. Esas necesidades son las marcas de una situación que obliga a huir a sus víctimas y las tiene a la vez tan rígidamente bajo control, que la huida degenera siempre en la repetición convulsa de la situación de la que se ha escapado de él. Luego, lo peor de las denominadas necesidades superficiales no es su superficialidad, cuyo concepto presupone el asimismo cuestionable de la interioridad. Lo malo de estas necesidades –que no son tales– es que se dirigen a una consumación que las defrauda a la vez ( es nada después): y justo por esta consumación. La mediación social de la necesidad –en tanto mediación a través de la sociedad (hoy igualmente las redes sociales) – ha alcanzado un punto en el que la necesidad incurre en contradicción consigo misma. Ahí ha de insertarse la crítica, y no en cualquier jerarquía previamente dada de valores y necesidades (variaciones propias sobre la necesidad (de Adorno alguna nota de sus escritos sociológicos 1942)
Ahora Hablaremos -De los depredadores más astutos-, que en realidad, no son aquellos que persiguen y corren tras su presa, sino, los que atraen a su presa, en ese sentido las plantas son los mejores depredadores (por medio de los colores) En el mundo vegetal, este principio alcanza cotas extraordinarias: las hojas de las plantas carnívoras despliegan reflejando de la luz matices vivos —rojizos, amarillos, moteados— y secretan néctares dulces que imitan feromonas para seducir insectos y pequeñas presas. Una vez posadas, esas víctimas resbalan cayendo al fondo hacia abismos de vientres tubulares o pinzas repletas de enzimas y bacterias digestivas. El festín comienza lentamente: la descomposición del cuerpo puede prolongarse meses, e incluso persistir en esas hojas trampas a lo largo de estaciones enteras, nutriendo a la planta generación tras generación gracias a un sistema de raíces y brotes que hereda la misma estrategia depredadora. Sin embargo existe algunos animales que de otra manera también (y en la oscuridad más absoluta proyectan una luz (su propia luz) que atrae a su insensatas presas) hacia una digestión que a veces puede durar y por generaciones) más de 2000 años. La táctica del señuelo, entre algunos animales, cobra vida en la oscuridad gracias a la bioluminiscencia. El rape o pez linterna extiende un apéndice fosforescente en la oscuridad delante de su boca, luego cuando la curiosidad supera de la necesidad la propia sensatez (el sujeto) acude a ese farolillo, a la vez que el depredador cierra la fauces y encierra a su presa en un estómago de ácidos tan potentes como el de las plantas carnívoras.
En ciertos ecosistemas abisales ("donde la oscuridad es absoluta") este modo de caza es tan eficaz que la digestión puede resultar tan lenta —y las condiciones tan estables— que los restos de una víctima quedan retenidas semanas o meses, otorgando al cazador un suministro continuado de nutrientes. Luego el arte de la caza no siempre se mide por la rapidez de la persecución, sino por la perfección del señuelo que perdura más allá del cazador / en este caso pescador (estableciéndose de uno en adaptación natural: después toda una especie de cazadores (pescadores).
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